Al analizar los conceptos de evolución e innovación se presentan dos términos que podrían llamarse a primera impresión antónimos, pero, tomando en cuenta las definiciones encontradas en la RAE que define innovación como “Creación o modificación de un producto, y su introducción en el mercado”; y evolución como “ Cambio de forma. Serie de transformaciones continuas que va experimentando la naturaleza y los seres que la componen”.

Se podría entonces deducir que la innovación no es exclusivamente la acción de crear, sino que también compete la parte de modificar un producto ya creado, lo cual da lugar a la interrogante de que si la innovación sería un tipo de evolución no continua de un objeto. Esta interrogante surge debido a que si la evolución está comprendida por una serie de transformaciones continuas, se puede entonces hacer alusión a la innovación como una transformación que sucede sólo una vez en un objeto, pero que no convierte la misma en una secuencia de transformaciones que es lo que daría paso a que no sea innovación sino evolución.

En cuanto a la evolución, supone un cambio de forma en el objeto, producto de la serie de transformaciones empleadas en el mismo hasta llegar a un resultado que pueda considerarse superior al que teníamos antes de pasar por el proceso de evolución. Por otra parte, la evolución puede ser definida como un proceso por el cual deben atravesar algunas cosas y que comprende el abandono de una etapa para pasar a otra, ya sea de manera gradual o progresiva.

Si se produce un análisis más profundo del término innovación, se encuentra el desglose realizado por el economista austriaco Schumpeter (1883-1950) donde especifica que la innovación abarcaba no sólo el ámbito de la tecnología, sino que debía comprender cinco variantes:

La primera variante hacía referencia a la introducción de un nuevo bien en el mercado con el cual los consumidores no estuvieran familiarizados, la segunda se refería a introducir un nuevo método de producción que no se haya experimentado antes en alguna rama de la industria que a su vez fuera fundamentado en un descubrimiento científico, el tercer caso trataba sobre la apertura de un nuevo mercado en un país no importando si éste ya existía en otro país, la cuarta vertiente hablaba de la conquista de una nueva fuente de suministro de materias primas, la quinta y última, hacía referencia a la implantación de una nueva estructura en un mercado que podría ser un monopolio.

Es decir que, para Schumpeter la innovación era un concepto mucho más amplio de lo que se conocía en ese entonces, año 1934, donde se pensaba que lo innovador era sólo lo ligado a las nuevas tecnologías. El autor hace énfasis en la palabra nuevo cada vez que se refiere a innovación, pero se interpreta como nuevo algo que podría ya estar descubierto en otro territorio, pero que para el que se estaba presentando la propuesta nunca antes había sido vista. Esto hace alusión a que algo será innovador para los ojos de quien no haya visto o experimentado ninguna experiencia igual antes.

Entonces, ¿Se podría percibir la innovación como relativa?, debido a que, lo que puede ser innovación para una persona puede no serlo para otra, simplemente por el territorio en que ambas personas se encuentren. Entonces se podría decir que, ¿Un mismo método, producto o avance podría ser innovador varias veces?

 Desde otro punto de vista, Gee, S., define innovación como “el proceso en el cual a partir de una idea, invención o reconocimiento de necesidad se desarrolla un producto, técnica o servicio útil y es aceptado comercialmente”.

¿Qué nos dice la definición de Gee, S.? En primera instancia nos habla de un proceso, el cual, pasa a definir como el conjunto de actividades que buscan la consecución de un objetivo final.

Continúa con el término idea, lo que define como creación mental basada en estímulos externos. Esto se podría entender como esa primera premisa que nos creamos en nuestra mente como diseñador a la hora de observar o identificar un problema o necesidad en el usuario.

Avanzando en la definición encontramos la palabra invención, la cual, el autor explica como “fase temprana del proceso de innovación, que no contempla la industrialización y comercialización del producto/servicio”. ¿No es acaso esto lo que sucede cuando al iniciar el embotellamiento del vino, y la utilización del corcho como el elemento que cumple la función de mantener el líquido en su lugar hasta el momento de su consumo, y se piensa en un elemento en forma de tornillo que sirva para extraer el tapón o corcho?. ¿Acaso no estamos en el punto de la invención de lo que hoy día conocemos como sacacorchos, pero, que en ese preciso instante era una invención que aún no contemplaba industrialización ni mucho menos comercialización?

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Primer sacacorchos

Luego de solucionar parcialmente la necesidad del usuario de ese entonces de extraer el corcho por medio del tornillo, se pasa a pensar en algún mecanismo que permita la facilidad en la realización de dicha función. Y con esto se introduce el término que mas adelante trata Gee, S., necesidad, definido como “estado que demanda la aportación de una solución para generar satisfacción”.

En esa última parte donde habla sobre generar satisfacción es donde inicia el proceso de mejora del elemento de agarre del tornillo, donde se incorpora la evolución en el mango en busca de satisfacer al usuario de forma que el mismo se sienta cómodo o a gusto realizando la función.

En este preciso momento es donde empezamos a ver la necesidad del diseñador de innovar más en el mango que el propio elemento extractor del corcho. ¿Por qué es notable la importancia de desarrollar más el mango que el elemento considerado principal para realizar la función?

Se podría decir que el tornillo en sí ya estaba cumpliendo la necesidad para la cual fue pensado, mientras que, la parte que servía para sostener dicho producto aún seguía con carencia en el ámbito de la ergonomía.

La RAE nos define ergonomía como “estudio de la adaptación de las máquinas, muebles y utensilios a la persona que los emplea habitualmente, para lograr una mayor comodidad y eficacia”.

Comodidad era precisamente lo que no había a la hora de manipular dicho producto que cumplía una necesidad en ese momento. A partir de esta evidente necesidad de comodidad en el usuario es que inicia la innovación en el mango y no en el tornillo.

Entre los cambios producidos en el mango a raíz de la necesidad identificada podemos ver los siguientes:

El primero, en forma de T que de cierta forma ya “resolvía” la incomodidad del usuario.

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Sacacorchos en forma de T

Al ver que con la incorporación de la T se facilitaba la realización de la función pero aún no en su totalidad, se crea el sacacorchos de T giratoria, que optimiza aún más la T anterior.

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Sacacorchos de T giratoria.

Esta solución es evolucionada de forma que inicia la aparición de la palanca como elemento que aportaba aún mas comodidad al usuario a la hora de realizar la función.

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Sacacorchos de una palanca

Luego de incorporar el sacacorchos de una palanca, evoluciona nueva vez con la incorporación de una segunda palanca, para pasar a obtener el sacacorchos de doble palanca.

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Sacacorchos de dos palancas

Precisamente estos tres modelos son los que perduran hasta nuestros días. En este ámbito citamos los sacacorchos de Alessandro Mendini con la marca Alessi, los cuales presentan una variante de sacacorchos muy inclinada por el ámbito de la estética, ya que, el sacacorchos es un claro ejemplo de cuando un producto imposibilita la innovación en su aspecto técnico y se pasa a innovar desde la estética.

Se presentan tres claras adaptaciones. Una al sacacorchos de forma de T giratoria, otra al sacacorchos de una palanca, y por último, al sacacorchos de doble palanca.

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Sacacorchos de Alessandro Mendini

Continuando con el concepto de innovación, Pavón, J., e Hidalgo, A., se refieren al concepto de innovación desde el ámbito tecnológico y lo definen como “el conjunto de las etapas técnicas, industriales y comerciales que conducen al lanzamiento con éxito en el mercado de productos manufacturados, o la utilización comercial de nuevos procesos técnicos”.

Si analizamos la primera parte de la definición hacen referencia a etapas técnicas relacionadas a aspectos tecnológicos o a la utilización de nuevas herramientas. Y a la de etapas industriales refiriéndose al paso de un producto de ser de manufactura o artesanal a la industrialización de dicho producto. ¿Acaso no es esto lo que sucede en los inicios de la batidora? Cuando pasamos de realizar la función manual de triturar especias o alimentos en un molcajete de piedra a triturarlas o mezclarlas en una batidora eléctrica de hierro o algún tipo de metal.

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Del molcajete de piedra a la batidora eléctrica

En este punto es preciso citar la definición de innovación de Nelson, R., donde establece la innovación como “un cambio que requiere un considerable grado de imaginación y constituye una rotura relativamente profunda con la forma establecida de hacer las cosas y con ello crea fundamentalmente nueva capacidad”.

Al analizar esta definición se podría decir que la batidora supuso un cambio desde todos los ámbitos de cómo se realizaba la función de triturar, moler o mezclar, un cambio en sus componentes, materiales, forma y sobre todo en la capacidad o manera de realizar esta función por el usuario.

Luego de este cambio drástico y basándonos en la palabra imaginación que utiliza el autor en su definición, se aprecia que en la siguiente variante de batidora podemos ver un ejercicio de creatividad proveniente de la imaginación realizado por Poplawski en los años 30, cuando crea la batidora de vaso o licuadora por la obsesión de mezclar bebidas.

Avanzando en el análisis de la definición de innovación encontramos el término de que la innovación supone una rotura profunda en la forma de hacer las cosas, es decir, un cambio de paradigma. Esto es lo que sucede más adelante en 1950 cuando el suizo Roger Perrijaquet lanza su primera batidora de mano eléctrica. ¿ Por qué supone esto una rotura profunda? Esto debido a que, al ver el proceso de la batidora vemos que el elemento constante desde el molcajete, hasta la batidora y la batidora de vaso es el contenedor de los alimentos. Al prescindir de dicho contenedor la batidora de mano supone un cambio en la forma en que las personas realizaban la función dándole cierta libertad de mezclar o triturar en cualquier contenedor que tuvieran en casa.

Esta nueva forma de hacer las cosas es lo que supuso una nueva capacidad de las personas para realizar la función antes mencionada.

Por último, y no menos importante al realizar un análisis desde el punto de vista de la forma de hacer las cosas, la forma de los objetos y la forma de realizar la función se obtiene lo siguiente:

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Análisis de forma del molcajete y la batidora

En el gráfico se puede apreciar que a pesar del avance tecnológico, y por ende el cambio en la parte técnica del producto, se mantiene en esencia los tres conceptos mencionados más arriba de forma de hacer las cosas, forma de los objetos y forma de realizar la función.

 Al igual que en el caso del sacacorchos, en la batidora estos son los tres modelos que se mantienen hasta la actualidad con cambios en el ámbito de la estética más que en la técnica.

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Batidoras de la actualidad

A partir de esto, ¿ Los productos para ser innovadores necesariamente deben responder a cambios en su forma, estética o tecnología?

 PROPUESTA CREATIVA

 A partir del análisis realizado en el ensayo, pasamos a la propuesta creativa. Al ver que la batidora a pesar de sus innovaciones conserva la forma de hacer las cosas, forma de los componentes y forma de realizar la función.

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A partir del análisis de forma, surge la interrogante de ¿Por qué a pesar del paso de los años, es necesario tener 3 tipos de batidoras cuando se puede tener sólo una?

Para analizar esta pregunta se pasa a realizar un análisis gráfico en base a la función de los tres tipos de batidora que conservamos en la actualidad. Estudiando los elementos comunes entre ellas y los que diferencian una de otra.

¿Qué esencialmente tiene una que no tiene la otra?

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¿Qué es común entre todas?

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A partir de estos análisis tanto de forma como de función, surge la propuesta creativa que comprende una Batidora 3 en 1 recargable.

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En los siguientes gráficos se muestra el uso de la Batidora 3 en 1 en sus tres aplicaciones: la primera en un recipiente tipo batidora de vaso, el segundo en un recipiente de tipo batidora convencional y el tercero en un uso tipo batidora de mano.

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 BIBLIOGRAFÍA

Carrasco, E., Fuente, F., Robledo, B. (2008). Compendio de definiciones del concepto «innovación» realizadas por autores relevantes: diseño híbrido actualizado del concepto.

Bustamante, J. (2012). Evolución del concepto de Innovación en Innovación y creatividad.

Bustamante, J. (2012). Historia y Evolución de la licuadora.

Sosa, B. (2008). Origen del sacacorchos.

Delicias de Baco. (2010). El sacacorchos: Historia.

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